SERIES

Dedico un tercio de mi vida a ver series de televisión. Son el medio más extraordinario de aprender sobre los seres humanos y de desarrollar profunda empatía. Muchos se burlan de la posibilidad de hacerse amigos con personajes, pero eso me parece la cosa más natural y esperanzadora. Subraya y reenfuerza la calidad más importante que necesitamos para vivir felices y en paz: la capacidad de relacionarnos con otros, de querer que estén felices, y nuestro deseo instinctivo de defenderlos. Más que en películas, las series tenien espacio y tiempo para respirar, y logran mostrar diferentes partes de cada personaje a lo largo del tiempo; en ese sentido, nos muestran que nadie es reductible a una primera impresión, o una segunda, o una tercera. Son un testimonio de la complejidad de cada individuó con el que nos cruzaremos durante nuestra vida.


 

Reina mía

Un abogado de negocios, hijo de una familia ultra conservadora, y comprometido a una modelo rusa a la que ama, hace su coming out: es heterosexual, pero le gusta vestirse con ropa de mujer.

Eso podría no cambiar so vida demasiado, pero tiene que lidiar con su padre traumado, sus colegas burlones, y su jefe harto de ‘tantas modernidades’.

Además, cuando va la búsqueda de gente que lo entienda mejor, se hace amigo con un grupo LGBT que desafía cada vez más sus propios prejuicios sobre lo que se hace y lo que no se hace.

A %d blogueros les gusta esto: